Quiero dar gloria y alabanza a Dios
por que nos ama, y tanto es su amor que nos regaló a su único hijo: Jesucristo
para que todos aquellos que lo busquemos, tengamos por medio de él el perdón,
el amor, la liberación en todas nuestras dolencias, angustias o
necesidades.
Doy fe que Jehová es nuestro Dios y
que en medio de mi necesidad, estando yo angustiada ante la la perdida de un
dinero en un mal negocio y ante el abandono que mi esposo me hizo, al embarazar
a otra mujer, el mundo se me vino a los pies, tuve pensamientos de muerte, no
entendía qué pasaba, pasé por días de angustias, tristezas, soledad, rabia,
dolor, pena, vergüenza, sufrimientos. fueron muchos sentimientos encontrados.
sin embargo, me llegó a mis oídos, en una canción, un salmo que dice:
Salmo 34, 4 - 7
Busqué a Jehová y él me oyó y me
libró de todos mis temores.
Los que miraron a él fueron
alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados.
Este pobre clamó y le oyó Jehová, y
lo libró de todas sus angustias.
El ángel de Jehová acampa al
rededor de los que le temen, y los defiende.
Ese día entendí que Dios no me dejaría
estar en vergüenza. Me refugié en la oración. Hasta el día de hoy lo he
hecho, y teniendo días buenos, días regulares, días malos, en todo tiempo
bendigo a Jehová, a través de este salmo. Lo he escrito en la puerta de mi
casa. Así mismo, me refugié en la Novena a la Sangre de Cristo. He confiado no
solo mi vida y la vida de mi hijo en la sangre de Jesús, sino también la vida
de mi ex esposo, la vida de esa mujer y ese hijo, así como la vida de mis
padres, mi hermano, mis ex suegros y ex mi cuñado. Y se preguntarán
¿Por qué orar por él? ¿Por qué orar por ella y ese bebé? la respuesta es
simple: creo en el poder de Jesús y sé que su poder, nos hace libres del
pecado. Así mismo, doy fe del poder que tiene la Oración de la victoria y a
través de ella confío la liberación de todas mis deudas.
Por eso y en todo tiempo digo: LA
SANGRE DE CRISTO TIENE PODER.
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